miércoles, 30 de mayo de 2012

Sus primeros años

La madre de Stalin era lavandera y solía ir a sus trabajos acompañada de su hijo.
En 1888, el padre de Stalin dejó su pueblo natal para trasladarse a Tiflis, dejando a la familia sin recursos. A la edad de ocho años, el pequeño Iósif comenzó su educación en la escuela parroquial de Gori.

En la escuela, Iósif era uno más de un muy diverso grupo de estudiantes. Él y muchos de sus compañeros eran georgianos que hablaban fundamentalmente en georgiano. Sin embargo, en la escuela fueron obligados a aprender ruso. Sus compañeros eran en su mayoría los hijos de influyentes sacerdotes, funcionarios y comerciantes.

Durante su niñez, Iósif se maravillaba con las historias que leía respecto a los montañeses georgianos que luchaban valientemente por la independencia de Georgia. Su héroe favorito en estas historias era un explorador montañés legendario de nombre Koba, que fue el primer alias que utilizó Stalin como revolucionario.

Se graduó con el primer puesto de su clase y a la edad de 14 años fue premiado con una beca en el seminario de Tiflis, una institución de la Iglesia Ortodoxa (uno de sus compañeros fue Kritor Bedros Aghajanian, el futuro cardenal armenio Grégoire-Pierre Agagianian) a la que asistió desde 1894. Aunque su madre deseaba que fuera sacerdote (incluso después de que Stalin se hubiera convertido en el líder de la Unión Soviética), Iósif asistió al seminario no por una vocación religiosa, sino debido a la falta de disponibilidad de una educación universitaria en la zona. Además del pequeño salario que le proporcionaba la beca, Stalin también recibía una remuneración por cantar en el coro.

Desde joven, Iósif demostró una personalidad rígida, fría, calculadora y renuente a demostrar sus emociones. Demostró a lo largo de su vida, carencia casi total de afectos y desapego emocional de quienes se consideraban en su círculo íntimo, aunque en su fuero externo pareciese confiable.[cita requerida]

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